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| r a n d a l l . p a c k e r
El net art como teatro de los sentidos. Un hiper recorrido por Jodi y Grammatron Como si los poetas franceses, Arthur Rimbaud y Antonin Artaud, acabaran de viajar en el tiempo hasta los primeros años de experimentación en net art, dos de los más revolucionarios proyectos en la red, Jodi y Grammatron, se deleitan en una ebria celebración de los sentidos con un nuevo concepto de teatro en red, interactivo, poético, trascendental. Mientras el teatro nace de la idea de anulación momentánea de la incredulidad, el arte interactivo empieza donde el teatro (y el cine) acaban, en una narrativa no lineal regida por el usuario. La renuncia al dominio del autor ha planteado el mayor dilema en el desarrollo de obras interactivas como medio artístico o de entretenimiento, con los juegos como única excepción. Tanto Jodi como Grammatron enérgicamente pasan por alto las señales de aviso y se dirigen sin temor hacia la zona de peligro de la interacción / participación del público. Ambas obras sacan muchísimo partido de una especie de impaciencia anhelante y de una distorsión sensorial surrealista que podría estar inspirada en el arte performance de Artaud, en la poesía de Rimbaud, o incluso en la obra de transformación de artistas digitales como Laurie Anderson, Char Davies o Perry Hoberman. "El ciberespacio está creando una nuevo concepto de narrativa en el que perderse" Mark Amerika, el impredecible creador de Grammatron, director de la revista web, alt-x, y prodigio de la universidad de Brown (en la que el innovador especialista en hipertextos, George Landow, lideró el movimiento de la hiperficción) ha explorado las posibilidades narrativas de la hiperficción en su artículo web HyperText Consciousness, HTC (Conciencia Hipertextual). "La HTC, tal y como se experimenta en el ciberespacio está creando un nuevo tipo de narrativa en la que perderse. Esta narrativa puede ser más 'alucinogenérica' o 'clicactual' para el lector / participante, pero retiene todavía la sensación de ser un discurso mental narrativo." Antes o después, la retórica que esto genera altera nuestro concepto de la posición central del autor, provoca una disolución del ser. Curiosamente, el mantra de Mark Amerika "Me conecto luego existo" -al margen de alusiones a Descartes- nos recuerda el intento del propio Rimbaud de trascender los límites del ser con su célebre afirmación "Je est un autre", literalmente, "yo es otro". Grammatron comienza, se alza el telón, una banda sonora ominosa acompaña una obertura de páginas que van pasando con textos e imágenes de animación cuyo automatismo mecánico posee una cualidad terrorífica. El credo de los ciborg, "Soy una máquina de escritura", aparece en destellos en la pantalla seguido de pasajes de una prosa delirante, a medida que la voz del autor se disuelve en una secuencia hipnótica de páginas que van pasando. Percibimos la voz de un autómata recién nacido (aún más transformaciones de la voz del autor) que intenta "tomar el control del movimiento de letras, con sus significados unidos en este espacio de escritura electrónico". Al acabar la obertura, nos encontramos al borde del hiperespacio, un espacio claro en el que los tentáculos se mueven en diferentes direcciones y van conectando unidades léxicas fragmentadas (trozos de ficción), formando reflexiones, sátiras, dataismos (o dadismos), eroticismos, declamaciones, nodos individuales dentro de una narrativa que se expande sin límite. Gradualmente se nos introduce en la intrincada red del mundo Grammatron, conocemos a Abe Golam, "infochamán de leyenda", el Nanoscript, "el lenguaje propio del deseo... información prohibida que había permeado la electrosfera", a la novia-avatar de Golam, Cynthia Kitchen, la autoalienación del ser digital y la búsqueda de la inmortalidad creativa. Como las novelas de ciencia ficción de William Gibson, (la legendaria Neuromante, entre otras) el mundo sintético del Grammatron, con su narrativa descentralizada, con sus hilos narrativos errantes, y su caos envolvente, confunde y 'entrenreda' (en palabras del pionero del hipertexto, Ted Nelson) la vida real, el sexo virtual y 'la búsqueda de Dios'. "Amamos tu ordenador"" "Para nosotros es un gran honor estar dentro del ordenador de alguien", se jactan los autores de Jodi, Joan Heemskerk y Dirk Paesmans, (de ahí el título), que no sólo han ido más allá del interfaz, sino que lo han abolido. Las páginas de jodi centellean y arden, rotando y mostrando descontroladamente código informático, partes fragmentadas de elementos de un interface (mends, botones, etc...), códigos desprendidos de su función, un lenguaje antes simbólico y ahora transformado en un mágico teatro surrealista del absurdo. Heemskerk y Paesman asistieron al laboratorio de arte electrónico de Silicon Valley, CADRE, en la universidad del estado de San José, que dirige un maestro de la subversión y la parodia, el artista multimedia Joel Slayton. Según el dúo que forma jodi, "El ordenador se presenta a sí mismo como un ordenador de mesa normal, con una papelera en la derecha, menús extraibles e iconos de sistema. Exploramos el ordenador desde el interior y esto lo reflejamos en la red. Cuando un espectador ve nuestro trabajo, estamos dentro de su ordenador. Hay una consigna hacker que dice 'Amamos tu ordenador'. Estás muy cerca de una persona cuando estás en su ordenador. Creo que el ordenador es un medio de entrar en la mente de las personas." Jodi nos obliga a interrogarnos acerca de la representación de información, su traducción, su mapeado, su aplicación convencional para visualizar y decodificar el lenguaje de programación en metáforas y signos que se puedan interpretar y utilizar. Intentar buscarle un "significado" a Jodi es una labor abrumadora, si no imposible, ya que es su feroz ataque contra la funcionalidad de la información, del interfaz y de la interactividad lo que lo hace único entre las 100 millones de páginas que encontramos en la www. Pero Jodi es alucinante, hipnótico, subversivo, irónico y sorprendente, todo al mismo tiempo. Tu experiencia de Jodi puede incluir hallazgos tan indefinidos como un error "not found 404" que resuena con una señal sonora de aviso, un cuestionario interactivo para usuarios que elimina todas las vocales de las solicitudes de suscripción, un almacén de las vocales filtradas que han llegado desde la página anterior, un interface averiado para buscadores, campos de números continuamente en pantalla; "buenos tiempos" con iconos corporativos; "buenos tiempos" infectos de avisos de virus, noticias de un psicópata de 14 años que hace temblar a mi compañía"; un escáner de virex de la información en tu ordenador y... Caracteres ASCII como arte en su más pura expresión. En última instancia Jodi es código vacío de funcionalidad, código por su valor artístico, código como lenguaje abrasador, código como alucinación, código como teatro. "La atmósfera asfixiante en que vivimos" Jodi y Grammatron demuestran que el net art es el último escenario en el que los artistas pueden construir formas y narrativas experimentales, enfrentarse a las convenciones, iniciar diálogos, introducir nuevas estrategias y amenazar a los antiguos paradigmas. Como ya antes ocurrió con otros medios como la fotografía, el cine y la televisión, este trabajo está alterando sin reparos la manera en que percibimos un medio que empieza a surgir. El medio de la informática interactiva en red sin duda ha capturado la imaginación de los artistas de los 90. Artistas como Mark Amerika, Joan Heemskerk y Dirk Paesmans buscan significado, verdad, poesía y magia en un medio que ha evolucionado en pocos años desde sus raíces militares-industriales hasta transformarse, del día a la noche, en un fenómeno de masas. Por eso quizás la red esté repleta de posibilidades. Con su interactividad global, las tendencias colectivas, la rápida evolución de técnicas y el libre intercambio de ideas, factores todos que exigen un cambio y una evolución constantes, el medio es revolucionario por naturaleza. Ahora más que nunca las palabras de Artaud en "No más obras maestras", de su legendario "El teatro y su doble", resuenan en estos tiempos milenarios en los que el mundo entero, como público planetario, parece encontrarse frente a sus tubos de rayos catódicos, mirando hacia el abismo, esperando que se derrumben los muros... "Una de las razones detrás de esta atmósfera asfixiante en la que vivimos sin posibilidad de escapar y sin remedio y que, hasta el más revolucionario de nosotros, comparte es nuestro respeto por lo que se ha escrito, formulado o pintado, lo que ha sido dotado de forma, como si la expresión no se hubiera extinguido todavía y no estuviéramos en un momento en que debemos destrozarlo todo para empezar de nuevo y volver la página." ____ " Esta y otras citas provienen de una entrevista con Tilman Baumgaertel, "The Aesthetics of Crashing Browsers" publicada en Telepolis http//www.heise.de/tp/english/special/ku/6187/1.html y también disponible en los archivos nettime http//www.factory.org/nettime/archive/1056.html |