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“Ya no hay imágenes de la realidad.
No queda más que el desierto”
Kasimir Malevich, Manifiesto
del Suprematismo, 1917.
“Bienvenido al desierto de lo real
!”
Morfeo en The Matrix, 1998
Quizás lo más fascinante de The Matrix sea su capacidad para introducir
en nosotros una duda bien fundada sobre el propio concepto de realidad.
Para bien o para mal, el carácter de “producido” de lo Real es un rasgo
epocal que cada día que pasa se aparece más indudable. Hay una producción
social de lo real, una producción histórica, pero también y entreverada
con ella una cierta producción “ciber” de lo real, una implicación de
las tecnologías informáticas y comunicativas en la construcción colectiva
de la realidad, de nuestra experiencia efectiva del mundo. Ya no tiene
sentido pensar el deseo, la economía, la política o la biología siquiera,
al margen de la mediación de la tecnología. Hay una ingeniería ciber del
placer, como también hay una tecnopolítica –pensemos en la reflexión reciente
de Negri y Hardt –o una ingeniería de lo biológico, que es ya es indiscutiblemente
tecnobiológico.
Tampoco el territorio de las prácticas artísticas puede permanecer ajeno
a esta hibridación con lo tecnológico, y en tiempos recientes hemos visto
emerger con extrema naturalidad prácticas afloradas desde la cohabitación
con lo técnico (que para el arte es una cohabitación casi etimológica,
si no olvidamos que los griegos utilizaban un único término para los nuestros
separados “arte” y “técnica”). Puede que el nuestro sea un tiempo de grandes
desplazamientos en todos los campos y territorios, y puede que de ello
en efecto se siga la necesidad de redefinir también –como así lo propone
La Société Anonyme en el manifiesto que aquí publicamos- las propias
prácticas artísticas. La influencia de un espacio producido como es el
de la tecnología –un dominio virtual, volvemos a la “hipótesis Matrix”-
que puede actuar autónomamente como a la vez soporte de producción-creación
y como medio de difusión y articulador de nuevos modos de recepción pública,
está contribuyendo seriamente a desestabilizar muchos de los presupuestos
y fundamentos del mismo sistema-Arte.
Madrid es un territorio que parecía hasta ahora haberse mantenido ajeno
a estas covulsiones: la estabilidad de la institución-Arte tenía en Madrid
una plaza fuerte, y parecía que estaba lejos la hora en que en Madrid
emergieran territorios –virtuales o físicos- para que nuevas prácticas
artísticas, coherentes con las transformaciones de nuestro tiempo, tuvieran
lugar. Pero, por fin, parece que llega una nueva generación con ganas
de romper moldes y convenciones. Nuevas maneras de producir proyectos,
nuevas prácticas performativas, nuevas implicaciones con lo social y con
la producción de lo real, y cómo no, también la disposición a utilizar
con vistas a todo ello los potenciales de las nuevas tecnologías, el net
en particular.
Acaso otras escenas han emergido más fuertes o antes: pero el objetivo
de esta exposición es mostrar que en el territorio Madrid también se están
desarrollando proyectos importantes y nuevas prácticas artísticas en internet
desde hace ya tiempo y con indiscutible consistencia. Algunos de esos
proyectos han sido incluso pioneros, otros se han mantenido contra tiempo
y marea desde los “tiempos heroicos” del net.art, como los calificó Lialina.
Lo que parece importante es reseñar que Madrid empieza a querer encontrar
su lugar en esta escena creativa, y también, acaso, que las instituciones
locales empiezan a cobrar conciencia de la necesidad de dar apoyo a estos
proyectos e implementar los necesarios recursos que abran un poquito un
mapa que hasta ahora no reflejaba sino un gran vacío –ni siquiera aquel
“desierto de lo real” que se apuntaba en Matrix.
Esta no es un exposición de tesis ni tampoco una exposición de alarde,
de afirmación local: es, simplemente, la señalización de un territorio
que empieza a emerger y del que podemos estar seguros que, si recibe el
apoyo necesario, muy pronto se expandirá y crecerá en direcciones multiplicadas,
reportándonos muchas y buenas sorpresas y contribuyendo también a su modo,
a esa necesaria “redefinición de las prácticas artísticas” que el nuevo
milenio recién estrenado parece querer traer consigo. Puede que, y como
una vez no tan lejana se dijo, esas transformaciones también “pasen por
aquí”. Por si acaso, permanezcan atentos a esta zona abierta: net.artmadrid.net
es ya una realidad en marcha ...
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