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  José Luis Brea
     
 

 

“Ya no hay imágenes de la realidad. No queda más que el desierto”

Kasimir Malevich, Manifiesto del Suprematismo, 1917.

“Bienvenido al desierto de lo real !”

Morfeo en The Matrix, 1998

Quizás lo más fascinante de The Matrix sea su capacidad para introducir en nosotros una duda bien fundada sobre el propio concepto de realidad. Para bien o para mal, el carácter de “producido” de lo Real es un rasgo epocal que cada día que pasa se aparece más indudable. Hay una producción social de lo real, una producción histórica, pero también y entreverada con ella una cierta producción “ciber” de lo real, una implicación de las tecnologías informáticas y comunicativas en la construcción colectiva de la realidad, de nuestra experiencia efectiva del mundo. Ya no tiene sentido pensar el deseo, la economía, la política o la biología siquiera, al margen de la mediación de la tecnología. Hay una ingeniería ciber del placer, como también hay una tecnopolítica –pensemos en la reflexión reciente de Negri y Hardt –o una ingeniería de lo biológico, que es ya es indiscutiblemente tecnobiológico.

Tampoco el territorio de las prácticas artísticas puede permanecer ajeno a esta hibridación con lo tecnológico, y en tiempos recientes hemos visto emerger con extrema naturalidad prácticas afloradas desde la cohabitación con lo técnico (que para el arte es una cohabitación casi etimológica, si no olvidamos que los griegos utilizaban un único término para los nuestros separados “arte” y “técnica”). Puede que el nuestro sea un tiempo de grandes desplazamientos en todos los campos y territorios, y puede que de ello en efecto se siga la necesidad de redefinir también –como así lo propone La Société Anonyme en el manifiesto que aquí publicamos- las propias prácticas artísticas. La influencia de un espacio producido como es el de la tecnología –un dominio virtual, volvemos a la “hipótesis Matrix”- que puede actuar autónomamente como a la vez soporte de producción-creación y como medio de difusión y articulador de nuevos modos de recepción pública, está contribuyendo seriamente a desestabilizar muchos de los presupuestos y fundamentos del mismo sistema-Arte.

Madrid es un territorio que parecía hasta ahora haberse mantenido ajeno a estas covulsiones: la estabilidad de la institución-Arte tenía en Madrid una plaza fuerte, y parecía que estaba lejos la hora en que en Madrid emergieran territorios –virtuales o físicos- para que nuevas prácticas artísticas, coherentes con las transformaciones de nuestro tiempo, tuvieran lugar. Pero, por fin, parece que llega una nueva generación con ganas de romper moldes y convenciones. Nuevas maneras de producir proyectos, nuevas prácticas performativas, nuevas implicaciones con lo social y con la producción de lo real, y cómo no, también la disposición a utilizar con vistas a todo ello los potenciales de las nuevas tecnologías, el net en particular.

Acaso otras escenas han emergido más fuertes o antes: pero el objetivo de esta exposición es mostrar que en el territorio Madrid también se están desarrollando proyectos importantes y nuevas prácticas artísticas en internet desde hace ya tiempo y con indiscutible consistencia. Algunos de esos proyectos han sido incluso pioneros, otros se han mantenido contra tiempo y marea desde los “tiempos heroicos” del net.art, como los calificó Lialina. Lo que parece importante es reseñar que Madrid empieza a querer encontrar su lugar en esta escena creativa, y también, acaso, que las instituciones locales empiezan a cobrar conciencia de la necesidad de dar apoyo a estos proyectos e implementar los necesarios recursos que abran un poquito un mapa que hasta ahora no reflejaba sino un gran vacío –ni siquiera aquel “desierto de lo real” que se apuntaba en Matrix.

Esta no es un exposición de tesis ni tampoco una exposición de alarde, de afirmación local: es, simplemente, la señalización de un territorio que empieza a emerger y del que podemos estar seguros que, si recibe el apoyo necesario, muy pronto se expandirá y crecerá en direcciones multiplicadas, reportándonos muchas y buenas sorpresas y contribuyendo también a su modo, a esa necesaria “redefinición de las prácticas artísticas” que el nuevo milenio recién estrenado parece querer traer consigo. Puede que, y como una vez no tan lejana se dijo, esas transformaciones también “pasen por aquí”. Por si acaso, permanezcan atentos a esta zona abierta: net.artmadrid.net es ya una realidad en marcha ...